Tal día como hoy, el 16 de mayo de 1926, arrancó en las pistas del actual Real Club de Tenis Barcelona-1899 –ubicado entonces en la calle Ganduxer– la primera eliminatoria de Copa Davis que se celebraba en suelo español. Una efeméride que, sin embargo, no tuvo como protagonista al equipo español sino al de Argentina, que eligió la ciudad condal para iniciar su segunda participación en la competición de la ponchera de plata, con Hungría como rival.
Argentina fue el primer país latinoamericano en jugar la Copa Davis en 1923 y, tras dos años de ausencia, volvió a inscribirse en 1926. En aquel momento, la competición estaba dividida en dos grupos: la Zona Americana y la Zona Europea, pero la Asociación Argentina decidió hacerlo en esta segunda siguiendo los pasos de otros países no europeos como Sudáfrica o India.
El sorteo de aquel año hizo que Argentina quedara emparejada con Hungría como local, por lo que los dirigentes sudamericanos realizaron las gestiones oportunas con la Real Asociación de Lawn-Tennis de España para celebrar la eliminatoria en la ciudad de Barcelona, con el deseo de sentirse como en su propia casa, dados los fraternales sentimientos que unían a ambas naciones.
Barcelona acoge el Argentina vs Hungría
Desde tiempo atrás, el entonces Real Barcelona Lawn-Tennis Club había solicitado que se jugara en sus pistas el primer partido de la Copa Davis que se disputase en Barcelona. Por esa razón fue designado sede de una eliminatoria que se celebraría del domingo 16 al martes 18 de mayo de 1926, con la sabida circunstancia de que el ganador debería enfrentarse en la ronda siguiente al vencedor del match entre España e Irlanda, que se jugaría en Dublín en las mismas fechas.
Hungría había renunciado inicialmente a disputar aquella eliminatoria debido al coste económico del viaje, pero el ofrecimiento del club barcelonés de asumir todos los gastos de organización y ceder el taquillaje a favor de los dos equipos contendientes, hizo que los húngaros solicitaran la revocación de su renuncia al Comité de la Zona Europea, que aceptó apenas diez días antes de iniciarse la competición.
La Real Asociación de Lawn-Tennis de España tenía el propósito de que el match ante Irlanda se celebrase en territorio nacional, pero accedió a la petición de su oponente de jugar en Dublín. Así pues, la llegada de la Copa Davis con el Argentina vs Hungría fue considerada como una oportunidad histórica para que el lawn-tennis tuviera el espaldarazo definitivo en nuestro país.
Una oportunidad histórica
En su afán por atraer a nuevos aficionados, puso un gran énfasis en difundir en la prensa, la importancia que la Copa Davis había adquirido ya en gran parte del mundo, así como sus reglas y sistema de competición. Especialmente tras el éxito del Campeonato del Mundo en Pista Cubierta celebrado tres años antes en Barcelona (1923), ciudad que asumió el reto de demostrar que el tenis español era capaz de organizar grandes manifestaciones deportivas.
Existía ya un gran interés en todo el mundo por conocer los resultados de la Copa Davis desde las primeras eliminatorias, especialmente en Estados Unidos, país detentor de la copa, que aguardaba a la espera de conocer al equipo que le desafiaría en la Challenge Round.
Una muestra de aquel creciente interés fue la presencia de la agencia de noticias United Press en las mismas pistas del Real Barcelona LTC, donde instaló un aparato telefónico supletorio provisional que comunicaba directamente con la central de Telégrafos para poder dar cuenta del desarrollo de los partidos a medida que se iban jugando.
Se establecieron precios “extraordinariamente” reducidos para que los aficionados locales pudieran presenciar los partidos con toda clase de facilidades. Para reducir los costes, los capitanes de ambos equipos aceptaron designar al local Eduardo Flaquer como juez de una eliminatoria, que el primer día de competición se vio interrumpida por la falta de luz, ya que se había fijado las ocho de la tarde como hora límite para suspender los partidos debido a la no existencia de luz artificial en las pistas.
España gana en Dublín
El Ayuntamiento de Barcelona obsequió a los equipos argentino y húngaro con un banquete en el Hotel Ritz, al que asistieron los Cónsules de ambos países. El Real Barcelona LTC ofreció también en su chalé un “té dansant” en honor de los ganadores. La delegación argentina alargó su estancia en la ciudad condal a la espera de conocer si bien España o por el contrario Irlanda, iba a ser su rival en los cuartos de final apenas diez días después.
Mientras la afición barcelonesa estaba pendiente del duelo entre argentinos y húngaros, el equipo español se veía obligado a retrasar unos días su viaje a Dublín para enfrentarse a Irlanda, a causa de una huelga de transportes en Gran Bretaña. Finalmente, el equipo formado por Antonio Juanico y Francisco Sindreu, acompañados por José María Tarruella en las funciones de capitán, superó a Irlanda 3-2 en las pistas de césped del Club Fitzwilliam Grounds.
El telegrama que informó de esta gran victoria propició que numerosos aficionados acudieran a la Estación de Francia a recibir a los héroes, a quienes aplaudieron efusivamente. Después de cinco años jugando la competición, y 11 eliminatorias disputadas, España iba a jugar la Copa Davis por primera vez en suelo español.
Fotos: RFET (Archivo).
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