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Copa Davis

1926: El año que Argentina trajo la Copa Davis a España (1ª parte)

24 noviembre, 2011
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1926: El año que Argentina trajo la Copa Davis a España (1ª parte)
24/11/2011

La Copa Davis llegó a España en 1926, pero aquella primera eliminatoria jugada en la Península Ibérica no tuvo como protagonista al equipo español sino al de Argentina, que escogió la ciudad de Barcelona para iniciar su segunda participación en la competición de la ensaladera de plata, ante Hungría. Tan sólo diez días después, el equipo argentino volvía a jugar en la ciudad condal, aunque en esta ocasión como visitante ante España, que iba a competir por primera vez en casa.

Argentina fue el primer país latinoamericano en jugar la Copa Davis en 1923, y el tercero del continente tras los fundadores, Estados Unidos, y Canadá, que lo hizo en 1913. La competición estaba dividida entonces en tan sólo dos grupos: la Zona Americana y la Zona Europea. Argentina decidió jugar en Europa siguiendo los pasos de otros países no europeos como Sudáfrica o India, por lo que le tocó debutar en Ginebra ante Suiza, cayendo derrotada por cuatro victorias a una.

Ausente los dos años siguientes, volvía a inscribirse en 1926 para afrontar su segunda participación, también en la Zona Europea. El sorteo la emparejó entonces con Hungría, y la Asociación Argentina realizó las gestiones oportunas con la Real Asociación de Lawn-Tennis de España para celebrar la eliminatoria en la ciudad de Barcelona, con el deseo de sentirse como en su propia casa.

Hungría había renunciado inicialmente a disputar aquella eliminatoria debido al coste económico, pero el ofrecimiento del Real Barcelona Lawn-Tennis Club de asumir todos los gastos de organización y renunciar al taquillaje en favor de los dos equipos contendientes, hizo que los húngaros solicitaran la revocación de su renuncia al Comité de la Zona Europea, que aceptó apenas diez días antes de iniciarse la competición.

La llegada de la Copa Davis fue considerada como una oportunidad histórica para que el lawn-tennis tuviera el espaldarazo definitivo en España, especialmente tras el éxito del Campeonato del Mundo en Pista Cubierta celebrado tres años antes en Barcelona, ciudad que asumió el reto de demostrar que el tenis español era capaz de organizar con éxito grandes manifestaciones deportivas, tal y como sucedía en el extranjero.

En su afán por atraer a nuevos aficionados, la Real Asociación de Lawn-Tennis de España puso un gran énfasis en difundir en la prensa de la ciudad, la importancia que la Copa Davis había adquirido ya en gran parte del mundo, así como sus reglas y sistema de competición.

ARGENTINA DEBUTA COMO LOCAL EN BARCELONA

Las pistas del Real Barcelona Lawn-Tennis Club, ubicadas entonces en el barrio de La Bonanova, fueron el escenario de aquella segunda eliminatoria jugada por Argentina, la primera como local, que se celebró del 16 al 18 de mayo de 1926, con la circunstancia de que el ganador debería enfrentarse en la ronda siguiente al vencedor del “match” entre España e Irlanda, que debía jugarse en Dublín en las mismas fechas.

El equipo argentino zarpó de Buenos Aires el 17 de abril, a bordo del vapor “Avon” con destino a Vigo, donde llegó 20 días después, siendo recibido por representantes de la Asociación de Lawn-Tennis de Galicia, en nombre de la Asociación de España. Integraban la delegación los jugadores: Guillermo “Willie” Robson, que ya formó parte del equipo pionero que debutó en Suiza tres años antes; Enrique Obarrio, que actuaba también en funciones de capitán y a quien acompañaba su esposa; Ronaldo Reid Boyd, protagonista de la única victoria argentina en Suiza en 1923; y Héctor Gattaruzza. Junto a ellos viajó el Presidente del Buenos Aires Lawn-Tennis Club, Dionisio Mongay.

Desplazados en tren hasta Madrid, la delegación argentina llegó a Barcelona en el expreso de las 9.17h de la mañana del domingo 11 de mayo de 1926. La afición tenística barcelonesa les tributó un caluroso recibimiento en la Estación de Francia de la ciudad condal, a la que habían acudido representantes de las Asociaciones de Tenis de España y Cataluña, así como numerosos socios de los clubes locales, principalmente del Real Barcelona LTC, organizador de la eliminatoria.

AQUELLOS SORPRENDENTES JUGADORES

Los argentinos llegaron cinco días antes del inicio de los partidos para preparar el “match” con un riguroso plan de entrenamiento. Por la mañana, se dedicaban a los ejercicios gimnásticos y por la tarde, a la práctica del juego en las mismas pistas donde se disputarían los encuentros.

Las crónicas de la época situaban al equipo húngaro como favorito, con la presencia de sus tres mejores jugadores, especialmente el campeón Bela Von Kehrling, considerado como uno de los mejores jugadores de Europa. Kehrling contaba además con una buena reputación en Barcelona, ya que había impartido sus conocimientos en distintos clubes de la ciudad con anterioridad. Le acompañaban Kalman Kirchmayer e Imre Takáts, de nivel muy inferior.

Los argentinos habían obtenido magníficos resultados en los partidos de preparación ante jugadores locales, exhibiendo un gran juego en la red, con una volea impecable. Enrique Obarrio y Guillermo Robson ganaron con relativa facilidad a la pareja española formada por Francisco Sindreu y José Eduardo De Olano, y en los días previos al inicio de la competencia, tuvieron la oportunidad de entrenarse con el mejor jugador español del momento, Eduardo Flaquer, que posteriormente sería designado como juez árbitro de la eliminatoria.

Enrique Obarrio contaba con 26 años y había empezado a jugar al tenis con apenas 16. Fue finalista de los Campeonatos de Buenos Aires de 1921 y vencedor de 1925, período entre el cual no pudo competir debido a que trabajaba en el campo, lejos de la ciudad. Ese mismo año, había sido finalista en los Campeonatos de la Plata ante su compañero Robson, que era cuatro años más joven, los mismos que llevaba practicando el tenis.

A sus 22 años, Guillermo Robson ya había ganado dos veces los Campeonatos de la Plata en 1924 y 1925, y dos Campeonatos Argentinos en 1923 y 1925. También fue vencedor del Campeonato de Buenos Aires de 1924 y tomó parte en la Olimpiada de París de aquel año. Integró el equipo del Buenos Aires LTC que resultó vencedor cinco años consecutivos en los “matches” interclubs, y formó el equipo argentino que debutó en la Copa Davis de 1923 ante Suiza. Con el equipo nacional, había conquistado también los Campeonatos Sudamericanos en 1924 y 1926.

Les acompañaban en Barcelona Héctor Cataruzza y Ronaldo Reid Boyd, el único no perteneciente al club de Buenos Aires, ya que jugaba por el Club Atlético Belgrano. Ambos tenían 21 años, pero ninguno de los dos llegó a jugar a pesar de que este último había logrado la primera y única victoria argentina en la competición, tres años antes en Suiza, sobre Charles Martin. Boyd acudía como nº 3 del equipo y había ganado el Campeonato de Buenos Aires tres años seguidos (1921-22-23) y el Campeonato Argentino sobre césped de 1922.

CRECIENTE INTERÉS MUNDIAL

Existía ya un gran interés en todo el mundo por conocer los resultados de la Copa Davis desde las primeras eliminatorias, especialmente en Estados Unidos, país detentor de la copa, que aguardaba a la espera de conocer al equipo que le desafiaría en la Challenge Round. Una muestra de aquel creciente interés fue la presencia de la agencia de noticias United Press en las mismas pistas del Real Barcelona LTC, donde instaló un aparato telefónico supletorio provisional que comunicaba directamente con la central de Telégrafos para poder dar cuenta del desarrollo de los partidos a medida que se iban jugando.

Se establecieron precios “extraordinariamente” reducidos para que los aficionados locales pudieran presenciar los partidos con toda clase de facilidades. La entrada general más barata costaba 2,50 pesetas y la tribuna más cara 37,50 pesetas. El taquillaje de los tres días sumó 1064 pesetas, a razón de 532 pesetas para cada uno de los equipos, cantidad que fue pagada a los capitanes Kehrling y Obarrio tal y como se había acordado. El resto de gastos de la organización corrió a cargo del club organizador, que contó con un déficit de 177,60 pesetas.

Para reducir los costes, los capitanes de ambos equipos aceptaron designar al local Eduardo Flaquer como juez de una eliminatoria, que el primer día de competición se vio interrumpida por la falta de luz, ya que se había fijado las ocho de la tarde como la hora para suspender los partidos debido a la no existencia de luz artificial en las pistas.

PRIMERA VICTORIA ARGENTINA ANTE HUNGRÍA

Fueron días grises en Barcelona y la lluvia deslució las primeras jornadas, obligando a parar los partidos en varias ocasiones, lo que llevó a los responsables del club barcelonés a recurrir a todos los medios imaginables para secar las pistas. El primer día, procedieron incluso a la delicada operación de quemar 50 litros de bencina sobre la tierra mojada, lo que para muchos aficionados constituyó un espectáculo fuera de programa. Pero aún así, la pista estuvo resbaladiza y los jugadores sufrieron numerosos inconvenientes.

El intenso frío y el fuerte viento dificultaron el juego, impidiendo al público, no muy numeroso, disfrutar del ansiado espectáculo. Los cronistas destacaron que el equipo argentino mostró una homogeneidad que no existía en los jugadores húngaros, a pesar de que sus individualidades no eran de “una categoría extraordinaria”. De esta manera, la última jornada disputada el martes 18 de mayo, refrendó el primer triunfo de los latinoamericanos en la competición, resultando clave la victoria en el partido de dobles para el 3-2 final sobre Hungría.

El Ayuntamiento de Barcelona obsequió a los equipos argentino y húngaro con un banquete en el Hotel Ritz, al que asistieron los Cónsules de ambos países. El Real Barcelona LTC ofreció también en su chalet un “té dansant” en honor de los ganadores. La delegación argentina alargó su estancia en la ciudad condal a la espera de conocer si bien España o por el contrario Irlanda, iba a ser su rival en los cuartos de final, que jugarían apenas diez días después.

Los dirigentes irlandeses habían enviado un telegrama a la Asociación Argentina de Lawn-Tennis para ofrecerles jugar en Dublín en caso de ganar ambos. Por reglamento, la sede correspondía ser elegida a Argentina, cuyas autoridades priorizaron que su equipo ya estaba en tierras españolas, para hacer llegar una clara misiva a su capitán, Enrique Obarrio: "No acepten la proposición de jugar en canchas de césped y hagan lo posible por seguir actuando en Barcelona".

ESPAÑA VIAJA A DUBLÍN CON RETRASO

Mientras la afición barcelonesa estaba pendiente del duelo entre argentinos y húngaros, el equipo español se veía obligado a retrasar unos días su viaje a Dublín para enfrentarse a Irlanda, a causa de una huelga de transportes en Gran Bretaña. La Asociación Inglesa, actuando en calidad de Comité de la Copa Davis de la Zona Europea, se vio obligada a aplazar unos días la eliminatoria.

España había debutado en la Copa Davis dos años antes que Argentina, jugando en 1921 ante Gran Bretaña en el London Country Club de Hendon, donde los anfitriones se impusieron por 4-1. El primer triunfo español llegaría en su segunda participación un año después, cuando superaba a India por 4-1 en otra eliminatoria jugada en suelo británico, esta vez en el Bristol Lawn-Tennis Club.

Tras varios días de gestiones, el equipo formado por Antonio Juanico y Francisco Sindreu consiguió partir hacia las Islas Británicas el 14 de mayo, en el expreso de Francia de las 12.45h, acompañados por José María Tarruella en las funciones de capitán. Entre los numerosos aficionados y dirigentes que acudieron a despedirles a la estación, se encontraban también los componentes del equipo de Argentina.

La eliminatoria entre españoles e irlandeses se celebró, finalmente, entre el 20 y el 22 de mayo en las pistas de césped del Club Fitzwilliam Grounds, con triunfo inesperado para el equipo español, que lograba remontar un 2-1 en contra en la última jornada a la que asistieron cerca de 4 mil espectadores.

El telegrama informando de esta gran victoria propició que numerosos aficionados acudieran a la Estación de Francia a recibir a los héroes, a quienes aplaudieron efusivamente. Después de cinco años jugando la competición, y 11 eliminatorias disputadas, España iba a jugar la Copa Davis por primera vez en suelo español.

(La 2ª parte de este artículo podrás leerla mañana viernes aquí en www.rfet.es)

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